FLORA DE COLLSEROLA rosellarmengol@hotmail.com
 

 
FLORA DE COLLSEROLA rosellarmengol@hotmail.com
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Flòrula de la Vall de Margenat
Estudi de la flora natural de la petita Vall de Margenat (35 Ha) situada entre la Ronda de Dalt (del carrer Anglí cap amunt) i la torre Norman Foster. Gairebé 500 espècies vasculars. Caldria afegir-hi les de jardí i les d'hort.
Novetats florístiques (2005) a Collserola
Noves espècies al·lòctones i algunes rareses autòctones que han passat desaparcebudes als botànics fins ara encara es poden trobar a Collserola. Caldria prevenir noves destrosses per protegir la flora que queda.
El género Quercus en Collserola
Las floras generales simplifican demasiado las variaciones locales de las especies. Siguiendo las monografías de Vicioso (península Hispánica) i de Schwarz(región Catalana), en Collserola hay una gran variedad de especies y de híbridos del género Quercus.
Can Borrell
CURRÍCULUM
ALEXIS ROSELL ARMENGOL





















-FOTO: Can Borrell
(vall de Gausac)
Sant Cugat del Vallès
Flora de Collserolla (generalidades)
Resumen - Etimología - Botánicos - Áreas biogeográficas - El terreno - El clima - La vegetación - La flora
Resumen
El macizo de Collserola, situado encima de Barcelona (España), es predominantemente primario y silícico, pero tiene algunos enclaves secundarios calcáreos. Las zonas agrícolas dentro del área del Parc delimitada en 1987(80073 Ha) son ahora sólo el 8%. Entre los frutos comestibles destacan los madroños, los nopales, las bellotas y las zarzamoras. Como reliquia de la última glaciación existen algunas especies, alrededor de 9, eurosiberianas de la provincia atlántica. Las de la provincia submediterránea ya son más, unas 38. Del resto, la gran mayoría son mediterráneas. Hay algunas paleotropicales entre las silvestres. Las alóctonas son de diverso origen. La vegetación clímax dominante sería el encinar de Quercus ilex con Viburnum tinus. En las umbrías culminales habría un robledal de Quercus elisae con Donornicum pardalianches. En las laderas con suelo algo húmedo, aunque soleadas, una mezcla de encinar y robledal (de Quercus costae) con Erica arborea, Arbutus unedo. La vegetación de ribera húmeda y fría estaría formada por un bosque de sauces (Salix atrocinerea) y alisos (Alnus glutinosa) cerca de caudales abundantes. En los de caudal intermitente, en zonas frías, por Corylus avellana y Polystichum setiferum. Pero en los más cálidos y secos, por un bosquete de Ulmus minor y Vinca media. Como vegetación secundaria general se cita la garriga con Quercus coccifera y Lavandula stoechas, que en afloramientos ácidos incorpora Calluna vulgaris o Cistus ladaniferus, o, en los más calcáreos, Rosmarinus officinalis y Globularia alypum. La brolla de Cistus salviifolius y Ulex parviflorus domina en las laderas soleadas y secas. Los prados dominantes en la solana son de Hyparrhenia hirta y Brachypodium ramosum. En los llanos de la umbría medra el prado de Brachypodium phoenicoides, con Hypericum perforatum y Origanum vulgare. La vegetación ruderal y arvense presenta algunas variantes según el microclima. Chenopodium album y Diplotaxis erucoides dominan en los campos secos. Galactites tomentosa y Asphodelus fistulosus en los márgenes de caminos soleados y cálidos. Inula viscosa y Oryzopsis milliacea dominan en campos abandonados algo húmedos pero soleados. Urtica dioca y Arctium minus dominan en márgenes muy húmedos y umbríos. Otros tipos de vegtación son el zarzal con Rubus ulmifolius y Prunus spinosa; la vegetación acuática con Veronica beccabunga y Helosciadium nodiflorum, y la vegetación de rocas, con muchos helechos (Polypodium interjectum, etc.). La flora del macizo debe constar de unas 800 especies. El autor encontró 490 en la Vall de Margenat (35 Ha).

El macizo de Collserola abarca unas 10.000 Ha. Lo atalayan sus tres vértices: Puig Madrona, Sant Pere Màrtir, Turó d’En Sagarra. La cima (Tibidabo) alcanza 512 m sobre el nivel del mar.

El 50% de las plantas son mediterráneas típicas. El 30% son cosmopolitas, el 15% eurosiberianas (25 atlánticas, 100 submediterráneas) y el 5% alóctonas. Hay algunas pantropicales y poquísimas boreo-alpinas. De las 900 especies, 100 pueden darse por desaparecidas. De las 800 restantes, 400 son muy raras. Las diversas etapas humanas —paleolítico, eneolítico, iberos, griegos, romanos, celtas— pueden relacionarse con algunas plantas actuales. Las variaciones geológicas del terreno y las climáticas-históricas también. El género Quercus destaca por su gran variación. Pueden describirse, eb el macizo, 140 taxones diferentes (si se incluyen los híbridos y las variedades menores), la mayoría de la sección Lepidobalanus (Robles). En un valle de 35 Ha (Margenat) pueden hallarse 490 especies, de las que 335 son de uso medicinal (médico o etnobotánico). Son 80073 las Ha que forman parte del “Parc metropolità”, que abarca todo el macizo en el sentido más estrcito, sin el cinturón basal del Norte..



ETIMOLOGÍA: COLLSEROLA / TIBIDABO

Hacia el norte y hacia el oeste de la ciudad de Barcelona se levanta un macizo montañoso conocido recientemente como macizo de Collserola. Un tiempo atrás se hablaba de él como la montaña del Tibidabo. Ambas denominaciones tienen un trasfondo religioso. Es muy conocida la anécdota de San Juan Bosco (1), quien volviendo de Turín para Barcelona, el 8 de abril de 1886, recordaba fijamente el pasaje del Evangelio de San Mateo (4:1-11) en el que el diablo prometía dar a Jesús todo lo que se veía desde una montaña alta, a cambio de que le tributara adoración. En concreto, las palabras “te daré” (tibi dabo) se repetían una y otra vez en la mente del santo salesiano durante su viaje en tren. Así que no dudó en bautizar al nuevo templo en proyecto, mucho mayor, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, con el nombre de Tibidabo, el día 5 de mayo. La basílica fue inaugurada en 1961.
Por otro lado, es poco conocida la existencia de una roca de la medida de un pequeño altar, ubicada unos pocos metros encima del collado situado al NE de la cima, y en cuya cara superior hay huecos circulares grabados, y canales. Todo al estilo de la edad de Hierro. Muy probablemente se trata de una piedra de sacrificios (2, 3). Etimológicamente es fácil relacionar el círculo con “era” y “erola”. Así que Collserola puede significar “collado de las pequeñas plataformas circulares”. Tampoco resulta difícil suponer que los sacrificios de animales inmolados para sacarles el corazón se practicaban con la esperanza de conseguir algo a cambio.

La toponimia refleja el nombre de Quecus ilex en sendos montes denominados Turó de l’Alzinar. El de Quercus coccifera en el Turó de la Coscollera. El de Fagus sylvatica en sendas masías denomiadas Can Fatjó, y en la umbía de Les Fatjones. El de Acer monspessulanus (también desaparecido) en Can Sauró. El de Alnus glutinosa en Sant Just Desvern
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BOTÁNICOS DE COLLSEROLA

Dada la proximidad del macizo a la ciudad condal, es lógico suponer que muchos botánicos hayan investigado su flora. En el siglo XVII destacó JUAN SALVADOR BOSCÀ Y más tarde sus descendientes SALVADOR PEDROL, SALVADOR RIERA, quienes establecieron, ya en el siglo XVIII, un jardín botánico en Sant Joan Despí. Formaron un pequeño museo con sus colecciones. Aún pueden consultarse, con permiso especial, en el Instituto Botánico de Barcelona. Botánicos ilustres de la época, como JUSSIEU, BENTHAM, POURRET, etc. les visitaron y colaboraron aportando pliegos a su herbario. En el siglo XIX CIPRIANO COSTA empezó en serio los estudios botánicos locales. Tuvo inestimables colaboradores como COMPAÑÓ, PUJOL, TEIXIDOR, TRÈMOLS, VAYREDA, CADEVALL, y hasta el mismo WILLKOM. A principios del siglo XX, tomó el relevo de CADEVALL I DIARS, el profesor PIUS FONT QUER. JOAN SOLÉ I PLA era íntimo amigo del profesor, y, juntos, establecieron un jardín botánico en Can Solé (en la zona de Mas Guimbau). Pero la guerra de 1936 obligó a SOLÉ a emigrar a Colombia. Era médico especializado en homeopatía y, además, un buen botánico. FRÈRE SENNEN fue, sin duda, la figura más brillante de entro todos los botánicos que visitaron Collserola. En especial, por su prolijidad en la descripción de nuevos táxones. ANTONIO DE BOLÓS I VAYREDA recopiló los datos de estos botánicos relativos a Collserola y a otras zonas cercanas a Barcelona: El Garraf, Vallès Occidental, Massís de l’Obac-Sant Llorenç del Munt, y Serra de Marina. Su hijo, ORIOL DE BOLÓS I CAPDEVILA, estudió, además la vegetación, siguiendo las directrices de JOSÍAS BRAUN-BLANQUET. Recientemente, destaca un estudio en especial recopilatorio de JAUME RÍOS CALVET sobre la flora del macizo (tesis, 1996) (14). En cambio, ÀNGELS CARDONA I FLORIT había llevado a cabo un estudio de campo fenológico (épocas de floración) de las especies vegetales superiores de Collserola (tesis doctoral). Pero muchos otros botánicos han investigado las plantas de Collserola, tanto como especialistas en determinados géneros, como en sentido más amplio, en trabajo de campo.

El ESTUDIO ETNOBOTÁNICO sería muy interesante, aunque breve, por la desaparición de los principales informadores potenciales. Quizá el principal haya sido el payés-propietario de Can Busquets. La familia posee esa finca desde el siglo XVI. Pero, los miembros actuales ni entienden de plantas ni se interesan por ellas.
CRISTÓBAL JORDÀ BARRERAS, farmacéutico afincado en Mas Guimbau, cerca de le ermita de la Salud edificada por el geólogo JOAN ROSELL, emplea a menudo varias de las plantas de su jardín: Saúco, Romero, Tomillo, Tilo, María-Luisa, Melisa. Recuerda que, de pequeño, se recolectaba Escabiosa (Scabiosa atropurpurea) para el sarampión de los niños; corteza de Aliso (Alnus glutinosa), para el dolor de barriga; y corteza de Pino y de Roldor (Coriaria myrtifolia) para curtir pieles en las tanerías. Y se comían hojas de Silene inflata (Colitxos), de sabor similar al de los Espárragos.
En Can LLevallol estaban interesados en el cultivo de plantas medicinales. La casa está emparentada con el que fue alcalde de Sarriá (Sr. Miralles), quien edificó Vil•la Joana (sobre la pre-existente casa de Can Ferrer), y con los Sangrà, que urbanizaron el barrio superior de Vallvidera. Es curioso el comentario sobre los Berros hecho por los payeses de Can LLevallol: “tienen el mismo sabor que las hormigas”.
En Can Jané conocieron y ayudaron al herbolario OLIVÉ, entre 1940-1960, quien recolectaba Cola de Caballo, flor de Malva, Melisa y Centaura. Ésta última ya ha desaparecido, con el avance de la masa forestal. Hay un huerto alrededor de la masía, cuya zona inferior defienden del ímpetu de las riadas algunos Plataneros. En las paredes destaca El Manto de la Virgen (Linaria cymbalaria). En Sarriá, en la base de la Vall de Margenat, los PALATSI tienen mucha confianza en la Celidonia, que emplean para cicatrizar heridas. Y también en la Caléndula officinalis, por su éxito en manchas cancerosas de la piel, quemaduras y verrugas (empleando el zumo de toda la planta). Conocen la Pasiflora, que medra cerca del huerto, y el Lepidium latifolium. Las sumidades floridas del Lepidio les sirven con eficacia contra desarreglos renales y arenillas. Saben también de la Parietaria para este empleo, por un vecino. Y del Piticlillo (Fumana thymifolia), muy bueno contra los cálculos también, según les informó Maria Isart. En otra casa vecina empleaban el Tàrrec (Salvia verbenaca) para tratar la bronquitis crónicam nientras que el centenario XARAU (JOSEPH BLANCH) la empleaba como resolutiva en granos y flemones de las encías.
De las monjas del monasterio de Pedralbes, recordamos el empleo del zumo de Perejil para aliviar las picaduras de arañas, entre otros remedios más corrientes. De las payesas que vendían sus productos en la parte exterior del mercado de Sarriá, recuerdo el empleo de la Rebenterola para problemas intestinales. El nombre proviene de su uso para hacer encajar las piezas de madera de las botas de vino, bañándolas por dentro con infusión abundante de la planta.
Y en Can Gelabert empleaban el destilado frío acuoso de las ramas floridas del Romero para curar la bronquitis, tomado a cucharadas. Las de Hyparrhenia, junto a las de Lavanda, para cubrir las jaulas de los pájaros que estaban mudando la pluma.



ÁREAS BIOGEOGRÁFICAS

Debido a la variabilidad del clima a lo largo de los siglos, a los diferentes microclimas en Collserola, y a la actividad humana más o menos reciente, están representadas varias regiones biogeográficas.
Empezando por la más fría, la boreoalpina, como verdadera rareza hay que citar al Hieracium pyrenaicum Jordan, presente en la umbría cerca de Vista Rica. Echium pyrenaicum se halló en la umbría del Turó de Montcada, auqnue su area es más eurosiberiana que alpina. Y Rosa elliptica en Valldaura.
De la región eurosiberiana, hay que decir que su presencia es escasa en cuanto a la provincia atlántica europea caracterizada por los hayedos. A principios del siglo XX había algún ejemplar de Haya (Fagus sylvatica) en el torrente sobre el Pantà de Vallvidrera. Ya desapareció. La Sanicula europaea —de origen paleotropical—y la Circaea lutetiana de la umbría del Tibidabo (Font d’En Sert), junto a los pocos ejemplares de Aliso (Alnus glutinosa) en el torrente sobre el Pantà de Vallvidrera, y al Helecho Macho (Dryopteris filix-mas ssp.affinis) de la Muntanya Pelada sobre Pedralbes, y diversos ejemplares de Ilex aquifolium repartidos por las umbrías representan a esta región eurosiberiana atlántica. También se pueden incluir el Symphytum tuberosum —de la Rierada— el Doronicum pardalianches —del mismo fondo de valle y de la Font de l’Estrangulador—y al Ranunculus ficaria —del fondo de la Font del Zero—. Así como a la Urtica dioica y al Rumex sanguineus (del valle debajo de la Font Groga, por ejemplo). En total, la flora eurosiberiana alcanzaría el 15 % de la flora de Collserola.
De la región eurosiberiana más templada, de la provincia submediterránea caracterizada por los robledales (Quercus humilis) hay algunas especies más. El mismo Pinus sylvestris es muy escaso, cerca de Vista Rica. Entre las especies de Robles (8), destaca su gran polimorfismo y la confusión que los especialistas en el género vierten sobre las revisiones de los ejemplares de Collserola, en muchas ocasiones hibridados. Quercus petrae vive cerca de Vista Rica, hacia la Rabassada. Quercus canariensis, debajo de la Font de la Salamandra, por encima de la carretera de la Rabassada, y en Sarrià. Quercus viveri en la umbría del Tibidabo y de Vallvidrera. Quercus fontqueri cerca del Forat del Vent (Horta) y cerca de la Torre Negra. Y Quercus costae, en Sarriá, Sant Pere Màrtir, Vallvidrera, Valldaura, etc. [Aparte, como especie alóctona, está Q. rubra, plantado en bosques del valle de Sant Iscle]. Adscritas a esta provincia submediterránea están: Polystichum setiferum, Aquilegia vulgaris, Rosa canina, Agrimonia eupatoria, Trifolium pratense, Geranium robertianum, Euphorbia amydaloides, Hypericum acutum, H. hirsutum, H. perforatum, Androsaemum officinale, Viola sylvestris, Daphne laureola, Epilobium parviflorum, Sison amomum, Cornus sanguinea, Calluna vulgaris, Ligustrum vulgare, Cynoglossum dioscoridis, Lithospermum purpureo-caeruleum, Pruella vulgaris, Veronica chamaedrys, V. officinalis, Scrophularia aquatica, Digitalis lutea, Dipsacus fullonum, Campanuda trachelium, Eupatorium cannabinum, Solidago virgaurea, Chrysanthemum corymbosum, Tussilago farfara.
De la región mediterránea típica se puede decir que está representada por el 50% de la flora de Collserola. Los árboles dominantes son la Encina (Quercus ilex) y el Pinus halepensis. Por cierto que, además de este Pino, hay otras especies: el ya citado P. sylvestris; P. pinea —cuyo ejemplar más notable es el Pi d’En Xandri, cerca de la Torre Negra de Sant Cugat, junto al Pi de Can Candeler, en Sant Just—; P. pinaster, y P. canariensis, plantados encima de Can Caralleu, por ejemplo; P. radiata —cerca de Sant Adjutori y cerca del Forat del Vent—, y P. excelsa (en algunos jardines).
En la vegetación natural de Collserola, la región paleotropical está representada por plantas medicinales africanas ubicadas, naturalmente, en los enclaves más cálidos: Hyparrehnia hirta, Heteropogon contortus, y algunas otras alóctonas. Entre éstas últimas, ya sea cultivadas en jardines públicos o privados, ya sea en estado silvestre o como subespontáneas, se hallan especies también neotropicales (Opuntia, Agave), pantropicales, asiáticas, etc. (9). La flora alóctona representa el 5-10 % de la flora, y el restante 25-30 % estaría formado por las plantas cosmopolitas.
Dentro del macizo, cada área de distribución es singular, aunque siguen bastante los modelos hasta aquí expuestos: boreoalpina – eurosiberiana atlántica – eurosiberiana submediterránea - mediterránea – tropical – alóctona – cosmopolita. Sin embargo, podrían estructurarse también según otro modelo pensado por JM PANAREDA (14): suelos carbonatados – masa forestal – solanas – umbrías – esquistos – margas – arcillas – cultivos de secanao – cultivos de regadío – cursos de agua.




EL TERRENO

El lado N del macizo acaba en el Vallès Occidental (Valldoreix-Sant Cugat-Cerdanyola), estando el nivel de 200 m sobre el mar bastante bien orientado de O a E. El límite NO lo marcaría la riera de Rubí, cerca de la cual había algunas lagunas en medio de bellísimos terrenos arcillosos muy variopintos, eclipsados ya por el trazado de la autopista. En la zona de Valldoreix, los valles que vierten al N son poco marcados; pero de la Floresta hasta Sant Iscle de les Feixes, los doce valles son bastante profundos. Estos valles de Sant Cugat para el E, vierten en la riera de Sant Cugat, que afluye casi en la convergencia del río Ripoll con el Besós. Aquéllos de Sant Cugat para el O, van a dar a la riera de Rubí. El macizo puede reducirse a un esquema triangular. Además DEL lado N, estaráin el lado SO y el lado SE. El lado SO iría desde el Puig Madrona hasta Sant Pere Màrtir. Y el lado SE (vertiente de Pedralbes-Sarriá-Horta-Roquetes, desde Sant Pere Màrtir hasta el Turó d’En Sagarra. El Turó de Montcada es un apéndice, de la esquina NE, que no llega a los 300 m, pero que destaca por su perfil abrupto sobre el Besós. Por Eel lado SO, discurre, antes de afluir al LLobregat, la riera de Vallvidrera (la Rielada) entre la subzona, al N, del Puig Madrona, y la de Santa Creu d’Olorde, al S. En esta base SO hay otros dos valles, al S de la Rierada: el del Torrent de Can Ferriol y el del Torrent de Sant Just, con mínimos caudales. Es muy visible, desde Barcelona, la montaña de Sant Pere Màrtir, extremo más meridional del macizo, que cierra la Vall de Sant Just por el E. En el lado SE del macizo, los valles son menos acusados. El trazado de la Carretera de les Aigües discurre por su mitad occidental, de momento, casi a 300 m sobre el nivel del mar. Aproximadamente, en la mitad del lado SE, se eleva la cima más alta (poco más de 500 m sobre el nivel del mar), culminada por el templo del Tibidabo. Si hubiera que dividir el núcleo del macizo en dos partes, la línea divisoria sería el valle de Vallvidrera-Les Planes-la Floresta. Al O quedaría la zona de Els Turons d’En Pasqual y de Santa Creu d’Olorde, y al E la montaña del Tibidabo.
Geológicamente el macizo es primario. Dominan los esquistos silúricos (llicorella) muy plegados por los movimientos hercinianos, pero también hay micacitas, cornubianitas y otras rocas metamórficas. El afloramiento esquistoso cargado de Hierro y de Azufre de la Muntanya Pelada, sobre Pedralbes, recuerda los terrenos volcánicos. A ellos se suma la curiosidad de haber sido explotadas algunas galerías por sus filones de Plata. Los afloramientos graníticos, bastante sueltos (sauló), de reacción básica en muchas ocasiones, aparecen en el lado SE, alternando con diques metamórficos (porfiritas), a veces impregnados de Cobre. Ha sido muy importante en del extremo NO del macizo, la mina Berta (granito-granodiorita). Las rocas calizas del Muschelkalk aparecen allí cerca (Turó de l’Obac), y en las famosas “Esquerdes” de El Papiol. Las grauvacas devónicas aparecen en Santa Creu de l’Olorde —con bolsas de carbón—, por debajo de las calizas del Muschelkalk; y en el Pujol de Can Castellví (Vallvidrera), o en las cimas del Carmelo-Parc Güell-Parc de la Creueta del Coll. Y, muy espectacularmente, en el Turó de Montcada. Los suelos mesosialíticos dominan en el fondo de los valles del lado N, mientras que los xero-sailíticos están en las laderas más suaves. Los apósitos cuaternarios de arcillas han dado lugar a explotaciones (bóvilas) en Sarriá y Sant Just; y las miocénicas en El Papiol y Sant Cugat. La prueba de la datación de las arcillas cuaternarias más irrefutable es el hallazgo de un mastodonte en la ladera de Pedralbes.





EL CLIMA

El clima es mediterráneo, suave. Pero hay más heladas (12 días al año) en los valles del N que en los del S (3 días al año, en promedio). La prueba está en que en algún valle de la Rabassada todavía hay restos de los que fue un pozo de hielo, para suministrarlo a la ciudad, procedente, seguramente del Montseny. Las precipitaciones medias son de 600 L al año en forma de lluvia, principalmente por temporales de levante. Hay finas y tenues lluvias culminales, y las hay que afectan al lado S, y otras al lado N, aparte de las generales y de las muy locales (por tormentas convectivas). Suele nevar, como máximo, una vez al año. La inversión térmica es más acusada en los valles del N, siempre que los vientos estén encalmados. La niebla aparece a veces en la cima del Tibidabo, augurando lluvias. Y más raramente en el fondo de los valles de la umbría, de forma muy tenue. Los vientos dominantes provienen del O, pero los más violentos provienen del N. En verano, a partir de mediodía, suele dominar la suave marinada. El garbí, del SO, en primavera, suele augurar mal tiempo y frío. El viento suave del S suele acarrear neblinas (calitxa). La temperatura media del aire de superficie es de unos 14 º C. En el año 1962 (año de lasa grandes inundaciones y de la gran nevada) se llegó a — 12 º C. Es normal que haya una diferencia de 5 º C entre Barcelona y Sarriá (más frío). Pero puede haber otros 5 º C de diferencia entre Sarriá y algún valle profundo del N (aún más frío). Cuando en Sarriá hace más calor que en Barcelona, esto es señal de un cambio desfavorable del tiempo.



LA VEGETACIÓN

El bosque dominante (10) si no hubiera habido intervención humana, es decir, el bosque clímax, es el encinar mediterráneo. Las especies que lo caracterizan son: Quercus ilex, Viburnum tinus, Lonicera implexa, Arbutus unedo, Cytissus triflorus, Cytissus monspessulanus, Phyllirea media, Phyllirea angustifolia. En la cabecera de los valles del N se mezclan al encinar típico, especies eurosiberianas, antes citadas, típicas del robledal con Quercus humilis, Q. calvescens. La zona sobre la Font Groga constituye un modelo de este robledal. Pero en los fondos de los lados meridionales (SO, SE), y en especial cerca de las cimas, hay un robledal diferente. Allí domina el Quercus costae, con un sotobosque de Crataegus monogyna. Suele estar mezclado con Quercus ilex (Encina) y Pinus halepensis (Pino Albar). En este robledal mixto encontramos, por ejemplo: Arbutus unedo, Erica arborea, Sarothamnus catalaunicus, Cistus salviifolius, Clematis vitalba, Pistacia lentiscus. Un cuarto tipo de vegetación clímax sería la de ribera. En los fondos más sombríos, en el lado N, cerca del agua, encontramos plantas eurosiberianas atlánticas (subatlánticas o lateatlánticas, más precisamente). Las dominantes pueden ser: Salix atrocinerea, Cornus sanguinea, Clematis vitalba, Polystichum setiferum, Equisetum maximum, Arum italicum, Rumex sanguineus, Helleborus foetidus, Asperula laevigata, Doronicum pardalianches. Un modelo de este bosque de ribera está en el pequeño enclave de la Font d’En Sert, o bien de la Font de l’Estrangulador, o en la parte inferior del Torrent de la Budallera. Por otro lado, en los fondos de torrentes más secos y cálidos domina la vegetación del olmedo: Ulmus minor, Vinca media, Petasites fragrans, Crataegus monogyna, Corylus avellana, Hedera helix.
La vegetación secundaria, en zonas degradadas por la acción humana, suele contar con Pinus halepensis, y Pinus pinea (en suelos más profundos o blandos). De hecho, los incendios en las solanas, cuando ocurren en primavera, antes de las lluvias, determinan la aparición de un mayor número de especies. También en las zonas medio húmedas, el trazado de caminos o los claros en el bosque, para acceder a los cultivos, determinan la aparición de más especies, o sea, mayor biodiversidad. Hace dos siglos la mayor parte del macizo estaba ocupado por viñas y otros terrenos de cultivo. En las masas forestales que había se practicaba la elaboración de carbón vegetal mediante las carboneras tan tradicionales. Cada “masía” disponía de una gran área de cultivo capaz de autoabastecer a sus habitantes. Los habitantes del macizo han observado en los últimos 50 años un avance de la masa forestal y, en especial, de los zarzales. Los alrededores del casino de l’Arrabassada aún conservan ejemplares dignos de árboles ornamentales (Platanus hybrida, Acer pseudoplatanus, A. platanoides, Trachycarpus excelsa, Populus nigra, etc.) desde entonces, o por la replantación del ingeniero RIUDOR de Parques y Jardines (Barcelona). En la zona de la Font Groga destacan algunos Castaños, aunque el mayor parece ser el de Can Castellví. La zona de la loma del Mont d’Orsà (Sant Pere Màrtir) se ha repoblado recientemente, y en otras etapas intervencionistas de l’Ajuntamrent de Barcelona, principalmente con Pinus pinea (a pesar de los carteles anunciando con felonóa la palntación de 90% de Quercus. Es difícil discernir si los robles casi monumentales entre Mas Guimbau y Can Pascual fueron plantados por los “payeses” o crecieron de forma natural. Lo mismo sucede con las Encinas de Cal Mandri (Sarriá) o con muchos Avellanos distribuidos por los fondos húmedos. En el cuadro siguiente de árboles a proteger se incluyen los ya declarados de interés comarcal y los proyectados o ya declarados como de interés local. De momento no hay ninguno declarado como monumental.
En las laderas meridionales, domina un prado de terófitos con: Brachypodium ramosum, Hyparrhenia hirta, Carlina corymbosa, Ulex parviflorus, Scabiosa maritima, Ruta chalepensis, Verbascum sinuatum, Euphorbia serrata, Convolvulus althaeoides, Micromeria graeca, Satureja ascendens, Galactites tomentosa, Spartium junceum. Un prado denso y alto puede hallarse en la base de algunos valles del lado N, algo húmedos, como en la zona de la Floresta, con: Brachypodium phoenicoides, Arrhenatherum elatius, Agrimonia eupatoria, Hypericum perforatum, Origanum vulgare, Arctium minus. En algunas zonas culminales domina una especie de garriga con: Quercus coccifera, Cistus salviifolius, Bupleurum fruticosum, Lavandula stoechas, Pistacia lentiscus, Cistus monspeliensis, Smilax aspera, Erica arborea, Calicotome spinosa. Esta garriga puede alternar con un prado xerófito calcífilo en los enclaves culminales calcáreos, como por ejemplo, el de Santa Creu d’Olorde y colinas vecinas, con: Rosmarinus officinalis, Globularia alypum, Phlomis lychnitis, Thymus vulgaris, Bonjeania hirsuta, Thymelaea tinctoria, Hornungia petrae. O bien incorporar especies típicamente silicícolas como Calluna vulgaris y Cistus ladaniferus en afloramientos pobres en cal. Otro tipo de vegetación secundaria sería el grupo ruderal (de caminos) y arvense (de campos). En el tiempo en que la mayor parte del macizo era un viñedo, dominaba esta vegetación arvense, con Diplotaxis erucoides, Lithospermum arvense, Papaver roheas, Carthamus lanatus, Sonchus asper, Galium aparine. En la vegetación ruderal puede dominar Parietaria officinalis, Borago officinalis, Lepidium graminifolium, Solanum nigrum, Rumex pulcher, Mercurialis annua, Malva parviflora, Marrubium vulgare, Avena sterilis, Tríbulus terrestris, Crepis bursifolia. Pero son muchas las especies nitrófilas típicas que se mezclan en caminos y márgenes de huertos o campos: Polygonum aviculare, Chenopodium album, Stellaria media, Capsella bursa-pastoris, Veronica hederifolia, Senecio vulgaris, Carduus tenuiflorus, Reseda phyteuma, Setaria viridis, Papaver roheas, Heliotropium europaeum, Bromus sterilis, Atriplex patula, Amaranthus retroflexus, Euphorbia peplus, Fumaria capreolata, Fumaria officinalis, Geranium rotundifolium, Malva sylvestris, Lavatera cretica, Anagallis arvensis. Son marcadoras de humedad las siguientes especies nitrófilas: Silybum marianum, Ballota nigra, Arctium minus, Galium aparine, Phytolacca americana, Artemisia verliotorum. Cuando el suelo es sólo moderadamente húmedo, aparecen: Hordeum murinum, Sisymbrium officinle, Centaurea calcitrapa, Erodium moschatum, Echium plantagineum, Asphodelus fistulosus, Alyssum maritimum, Inula viscosa, Oryzopsis milliacea, Psoralea bituminosa. Por último, y no de menor importancia, pues resulta inextricable y muy molesta al caminante, está la vegetación de Zarzas (Rubus ulmifolius), secundaria en los fondos de valle y en los márgenes de bosque, con Clematis vitalba, Smilax aspera, Coriaria myrtifolia, Pteridium aquilinum, Ligustrum vulgare, Prunus spinosa.
Aparte de la vegetación dominante climática o secundaria, hay pequeños enclaves de muy variable naturaleza. Suele exponerse en primer lugar la vegetación clara que vive encima de las rocas. Se caracteriza aquí por la presencia de Asplenium trichomanes, Ceterach officinarum, Umbilicus pendulinus, Polypodium interjectum, y Adiantum capillus-veneris (sólo en las zonas rezumantes). Un buen ejemplo lo hallamos en la Muntaña Pelada encima de Pedralbes.
Otro tipo de vegetación, justamente opuesto a la sequedad de las rocas, es la de márgenes de lagunas y ríos. Domina el Phragmites australis, y puede haber Alisma plantado-aquatica, Samolus valerandi, Lycopus europaeus, Thypha angustifolia, Pulicaria dysenterica. Un ejemplo son las orillas del Pantà de Can Borrell. También en la gran alberca de Can Coll abunda esta vegetación, o en los márgenes de la laguna al S de Rubí, pero ya no en el Pantà de Vallvidrera. En los cursos de agua poco potentes suele abundar Ranunculus repens, Helosciadium nodiflorum, Veronica beccabunga, Nasturtium officinale. En sus márgenes puede haber Mentha aquatica, Mentha rotundifolia (o lo que supongo que debe ser el híbrido de ambas: M. verdagueriana), y Holoschoenus romanus. En el macizo no hay suelos salinos naturales, y la sal vertida en las carreteras más frías cuando amenazan nevadas, no basta para crear este tipo de vegetación halófita. Ocasionalmente, sin embargo, se ha hallado Suaeda fruticosa en alguna zona de Valldoreig-La Floresta.





LA FLORA

Aproximadamente, incluyendo algunas especies asilvestradas, la flora del macizo debe constar de unas 800 y pico de especies, de las cuales, la mitad son bastante comunes, pero la otra mitad requieren suerte y paciencia para encontrarlas. No todos los años la flora de un sitio dado aparece igual. Lo que un año parece abundante, al siguiente puede escasear o desaparecer. Las leyes actuales (13) protegen especialmente a tres especies: Taxus baccata, Cistus ladaniferus, Ilex aquifolium, además de a los musgos y líquenes, en general. También se puede afirmar que la mitad de las especies son medicinales, mientras la otra mitad, o menos, carecen de usos reconocidos.


REFERENCIAS

1- HENRI BOSCO. Sant Juan Bosco. Librería Salesiana. Barcelona, 1962.
2- JOSEP M HUERTAS CLAVERÍA. La piedra de los sacrifcios en Collserola. La Vanguardia 24/03/2003.
3- ANTONI MAÑÉ I SABAT. Vèrtex, nº 108, Barcelona 1986
4- DOMINGO CAMPILLO. Paleopatología del cráneo en Cataluña, Valencia y Baleares. Ed. Montblanc-Martín, 1977. Barcelona.
5- PEDRO MONTSERRAT. Flora de la cordillera litoral catalana. Collectanea Botanica. Barcelona.1965.
6- DAVID GRIÑÓ GARRIGA. Història de la Fira d’Herbes de Sant Ponç. Pía Unió de Sant Ponç. Barcelona, 1976.
7- PIUS FONT QUER. Plantas Medicinales. El Dioscórdies renovado. Editorial Labor. Barcelona.
8- H. TEODORO MALAGARRIGA (FSC). Flora analítica de Barcelona. La Salle Bonanova, 1965.
9- Isern, MP & Martínez, D & Montañà, M & Parés, E. Plantes ornamentals (autòctones i al•lòctones) de Barcelona. Butelletí de la Institució Catalana d’Història Natural: 51 (123-134). Barcelona, 1984.
10- ANTONIO DE BOLÓS VAYREDA. Vegetación de las comarcas barcelonesas. Instituto español de estudios mediterráneos (CSIC). Barcelona, 1950.
11- ORIOL DE BOLÓS & JOSEP VIGO & al. Flora manual dels països catalans. Editorial Pòrtic. Barcelona, 1990.
12- H. COSTE. Flore descriptive et illustrée de la France, de la Corse et des contrées limitrophes. Librairie scientifiques et technique Albert Blanchard. Paris, 1901.
13-http://pmpc.amb.es/CAT/us/pmpcc2.htm (www.parcsdecatalunya.net)
14- JAUME RÍOS CALVET . « Corologia de la flora vascular de Collseorla ». 1977, UB Tesis nº 42. T. M. 545. (microficha).

15- http://biodiver.bio.ub.es/biocat/homepage.html